Provengo de un país donde un hombre llamado Juan Vicente Gómez declaro que Venezuela era una isla que se había encontrado. Provengo de un país donde los últimos años de Cipriano Castro y los Primeros de Juan Vicente Gómez, Pablo Picasso pintaba apasionadamente y Marcel Proust estaba escribiendo: En busca del tiempo perdido. Digo todo esto para no decir que provengo de un país de grandes comedores de serpiente, pero sí puedo decir que provengo de un país donde hacer política es dedicarse a una actividad delictuosa y asociada a tráficos ilícitos, donde se repelen a los más honestos y capaces. He sido testigo de cómo han transformado a Venezuela en una especie de madrasta cruel e ingrata que expulsa a sus hijos obligándolos a caminar por toda América Latina. Mi conciencia me obliga a ser sincero, a no ser ecuánime cuando hablo de Venezuela y su falsa oposición que hace al alimón con una dictadura.

No sé si mis palabras negativas tengan algún efecto positivo, pero lo más peligroso para un enfermo es que le digan que no es tan grave su enfermedad. La historia nos dice que con los comunistas en el poder todo es posible. Me parece  ridículo y circense que un hombre que dio su primer discurso el 4 de febrero del 1992 matando a centenares de venezolanos podía llegar al poder y sentarse en una silla presidencial lleno de úlceras de complejos y resentimientos sociales, acompañado con políticos y un Edmundo Chirinos diciendo que Hugo Chávez era el mejor hombre para gobernar el país con su discurso de izquierda desvencijada repitiendo que: “Los culpables de la pobreza y el atraso de nuestros países era dos funestos aliados: la burguesía y el imperialismo”. Y así empezó esa retórica en unas largas cadenas nacionales diciendo que: si hay hambre en Cuba es por el cruel bloqueo norteamericano; si hay exiliados es porque son unos idiotas incapaces de entender un proceso revolucionario; si hay prostitutas no es por la pobreza, sino por el libre derecho que reina en todo el país.

Carlos Rangel lo dejo claro en su libro “Del buen salvaje al buen revolucionario” que los latinoamericanos no estamos satisfechos con lo que somos, pero a la vez no hemos podido ponernos de acuerdo sobre qué somos, ni sobre lo que queremos ser.  Por mis inquietudes intelectuales y por mi gran pasión a la lectura y debo confesar que es lo único que soy «un lector». He podido enterarme que Latinoamérica está sembrada con los huesos de unos jóvenes que creyeron en los partidos comunistas. Esos partidos comunistas que, de haber triunfado, los hubieran enviados a un campo de trabajos forzados.

Pareciera que la historia se repite y en estos momentos que Venezuela se está ahogando en el subdesarrollo pariendo ancianos que quieren hablar como jóvenes y jóvenes que quieren hablar como ancianos atrapados en un analfabetismo funcional diciendo que están haciendo política, exclamando: ¡todo antes era mejor! ¡Antes si teníamos una República! Luego de haber leído lo poco que leído no estoy seguro de si fuimos una República.

Estamos en las puertas del 2022 y en Venezuela que está en manos de un hombre obeso con un cacumen de poco vuelo intelectual y con una dudosa nacionalidad diciendo —cuando se siente aburrido en cadena nacional—, que tiene un colombiano y yanqui al acecho para matarlo y cada minuto sigue creciendo la desigualdad, la corrupción, el despilfarro, el clientelismo político, la extorsión al ciudadano, pésimos servicios, venezolanos comiendo de la basura, los escándalos de narcotráfico que ya es una moneda corriente dentro de la “robolucion”. Pareciera no vamos hacer capaces de acceder a la civilización ¿Pero de qué hablas si en Venezuela hay una democracia? Me podría decir cualquier europeo mal informado después de la reciente falsa. Pero pienso que democracias como la venezolana, ¿para qué dictaduras? Quisiera tomar la frase del escritor español Fernando Sánchez Drago que dijo en un programa de televisión que lamentaba profundamente haber nacido español. Hoy yo digo que lamento profundamente haber nacido venezolano. Lamento haber nacido en un país donde los militares pasaron hacer un partido político ansiosos de poder y dinero, lamento haber nacido en un país tan mal educado, lamento haber nacido en un país donde por metro cuadrado sale un idiota diciendo ser político, lamento de haber nacido en un país llenos de especialistas, analistas, politólogos, economistas y cuando hablan parecen estúpidos con un discursito aprendido al caletre, lamento haber nacido en un país que su independencia le costó veinte años, lamento haber nacido en un país que se comió opíparamente dieciocho planes Marshall, lamento haber nacido en un país donde el honorable es un pendejo. Tenemos que decirlo sin miedo “Venezuela Fracaso” Y quizás disolviendo el país tome un camino escabroso a una recuperación.

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Argenis Gadea

Nací en Venezuela el 28 de diciembre de 1989. Siempre he sido muy consciente de mis deficiencias en mi educacion, por eso me he dedicado a llenar esos vacíos intelectuales leyendo y estudiando. Puede ser que mis capacidades literarias no estén a la altura, pero así como el que tiene miedo grita, empecé a manejar mis emociones para descargalas en un papel en blanco y luego publicarlas. Comencé mi vida literaria con la novela "Tierra de señores". Luego de tantos meses de trabajo, he dado vida a mi segunda novela: "Desde el fondo de mí", publicada con la editorial: Sultana del Lago. Leo y escribo; eso es todo.

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