Tomás Straka es hijo del antropólogo austríaco Hellmuth Straka y de María Luisa Medina de Straka. Es hermano de la investigadora y activista de los derechos humanos Úrsula Straka. Realizó todos sus estudios en Caracas, graduándose de bachiller en humanidades en el Liceo Gustavo Herrera (1989); de profesor de Ciencias Sociales en el Instituto Pedagógico de Caracas, núcleo de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (1996); magíster en Historia en la Universidad Central de Venezuela (2000) y de Doctor en Historia en la UCAB (2010).2​ Ejerció la docencia a nivel medio, combinándola con la docencia universitaria y la investigación. Una vez concluido su profesorado en el Pedagógico de Caracas, se integró al consejo editorial de la revista Tierra Firme, y comenzó a dictar clases a nivel superior en la UCAB y en el Instituto Universitario Pedagógico Monseñor Arias Blanco.3​ Desde entonces ha sido profesor e investigador en centros de educación superior de Venezuela, Estados Unidos, México y Colombia. En Venezuela ha trabajado en la Universidad Simón Bolívar, la Universidad Metropolitana, el Instituto Pedagógico de Caracas, el Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima y en el IESA, donde participa como docente en su «Programa de Liderazgo».

En los Estados Unidos ha sido Tinker Visiting Professor en la Universidad de Chicago (2020)4​ y Fulbright Scholar en el Pomona College (2014). También ha sido investigador invitado en la Universidad Nacional Autónoma de México (2011) y en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (2019).

Paralelamente ha publicado diversos trabajos, que incluyen manuales escolares, estudios monográficos, biografías y colecciones de ensayos. Es columnista en medios y portales como Prodavinci, Debates IESA y Nueva Sociedad. También fue presidente de la Fundación Rómulo Betancourt. En 2016 se incorporó como Individuo de Número a la Academia Nacional de la Historia.5

—¿Qué está leyendo el señor Tomás Straka?

Siempre estoy leyendo muchas cosas a la vez, tanto por razones de trabajo como por gusto.  En la mesa de noche tengo ahora una vieja compilación de ensayos de Arturo Ardao, Estudios latinoamericanos de historia de las ideas, que le publicó Monte Ávila Editores en los setentas, me imagino que cuando comenzó su exilio en Venezuela. Había leído varias partes y ahora la quiero rematar.  También hay clásico que tenía pendiente, Sobre héroes y tumbas, de Sábato, que va por la mitad desde hace ya bastante, tal vez demasiado, tiempo, a la espera del momento y el ánima para terminarlo; y está el informe de su gestión a la cabeza de la Biblioteca Nacional que acaba de publicarle la UCAB a Virginia Betancourt.  Pero la razón por la que están en fila, es porque siempre hay un montón de otras cosas que leer,  de actualidad, periodísticas, cosas para las investigaciones o lo que escribo, trabajos de alumnos corregir, tesis, informes y otras cosas del trabajo, en fin….

—He escuchado con mucha calma el discurso de una docente que decía y repetía en su discurso sobre la: «Conciencia Histórica»; diciendo que Cristóbal Colón fue el quinto en llegar a Venezuela para desarrollar su invasión y el saqueo ¿Qué es eso de Conciencia Histórica? ¿Y qué piensa sobre esa nueva historia que se está tratando de implementar en Venezuela?

¿Cómo que el quinto en hacer una invasión y un saqueo? ¿De dónde sacó la cuenta? La conciencia histórica es el nivel de comprensión que tenemos del conocimiento histórico o de la memoria que poseemos.  Todos recordamos algo, queramos o no; y todos tenemos algún tipo de idea de la historia, pero no siempre estamos conscientes de ello, ni sobre todo de su alcance y profundidad.  No comprender la historia es no tener idea de la magnitud de lo que sabemos, no tener idea de lo que puede faltarnos por saber, de la forma en la que eso que sabemos se inserta en un todo mayor, ni del significado que le damos, aunque estemos  -he ahí la palabra- inconscientes de ello.

—Algunos dicen que Juan Vicente Gómez dijo: “Venezuela es una isla que yo me conseguí” Algunos piensan que Venezuela se transformó en un país gracias a la figura de Juan Vicente Gómez ¿Qué piensa usted sobre esto?

Habría que ver qué entienden por país los que afirman esto.  País ya era, y lo suficiente como para haber luchado por su existencia autónoma dentro del marco español y después del grancolombiano.  Lo que se ha dicho es que Gómez consolidó una unificación nacional gracias a la centralización del poder y a un Estado-Nación poderoso.  Eso tiene mucho de verdad.  No es que antes no se haya avanzado mucho en esto, pero el sistema de carreteras, el Ejército modernizado y la legislación centralizadora, ayudaron mucho al proceso. Otro tanto hizo la explotación petrolera, que llevó a grandes contingentes humanos a desplazarse de una zona a otra. Venezuela dejó de ser, o al menos empezó a dejar de ser el «país archipiélago», con regiones más o menos aisladas entre sí, para ser un todo más unificado.  No obstante el proceso no se consolidó hasta muchos años después.  Todos los gobiernos siguientes avanzaron, y con la democracia, termina la fraguarse la integración.  Tres símbolos de ello son los puentes sobre el Lago de Maracaibo y el Orinoco, que integraron materialmente las dos regiones al país; o la elección de un «gocho» a la presidencia en 1973, sin que nadie reparara en un aspecto regional que treinta o cuarenta años atrás hubiera sido muy polémico.

—Un amigo escritor dice esto en un artículo sobre la memoria del venezolano que me gustaría citar: “Cerca de mi casa sobrevive a la desidia municipal y al maltrato de los ciudadanos un estrecho y breve paseo en cuyo centro hay un busto de Arístides Bastidas. Allí una vez presenciábamos una carrera de bicicletas un numeroso grupo de personas entre los que se hallaban un ingeniero agrónomo y un abogado, que aprovechaban los ratos que tardaban en volver a pasar los ciclistas para conversar de todo un poco. En una de esas el ingeniero agrónomo se quedó mirando fijamente el busto de Arístides Bastidas y le preguntó al abogado: ¿Quién será este señor? Y el abogado le respondió sin dudar ni un segundo: Algún político de mierda”. Quisiera preguntarle: ¿Venezuela es un país de olvidos, por conveniencia o por ignorancia?

La anécdota es extraordinaria.  Dibuja casi todo lo que tiene de déficit nuestra condición ciudadana: ignorancia, y no entre personas que no tuvieron acceso a los estudios, sino entre dos profesionales universitarios; ignorancia que los lleva a pensar, incluso, que cualquiera que esté representado en una estatua debe ser algo, político o no, de «mierda»; ignorancia, además, quehace que dos personas que no saben de qué hablan asuman una postura de superioridad (lo dicho: la falta de consciencia).  Bastidas, además de periodistas sí, fue político, y por luchas por la política, por un país que permitió que los dos personajes de la anécdota pudieran graduarse en la universidad, fue torturado, cosa que aceleró el deterioro de su salud que lo dejó ciego y en silla de ruedas.  Aunque hay olvido promovidos por los distintos poderes y por las personas por razones de conveniencia, como ocurre en todas partes, la ignorancia es la lápida más pesada que apresa a Venezuela.

—Para finalizar esta maravillosa conversación ¿Qué le diría a un joven que está en Venezuela y quiere ser profesor de historia? 

Que tenga el coraje de perseguir su vocación, la perseverancia para luchar por ella y la imaginación para que no sea una condena a la pobreza.  Lo primero, porque tendrá una suma extraordinaria de fuerzas que se opondrán e incluso condenarán su decisión.  Lo segundo, porque nada indica que será fácil, aunque en el camino logre ser muy feliz, y sus logros le hagan sentir pleno, lo más probable es que se trate de una cuesta empinada.  Y lo tercero porque hay que tener  los pies en la tierra: aunque ha habido algunos cambios positivos en ciertos sectores, como la educación privada, nunca ha sido una profesión de altos sueldos, por ello, para que la vivencia de su vocación sea sostenible, es necesario romper la caja de cristal y buscar opciones y oportunidades más allá de lo convencional.  La experiencia demuestra que puede hacerse, incluso con mucho éxito.

 

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Argenis Gadea

Nací en Venezuela el 28 de diciembre de 1989. Siempre he sido muy consciente de mis deficiencias en mi educacion, por eso me he dedicado a llenar esos vacíos intelectuales leyendo y estudiando. Puede ser que mis capacidades literarias no estén a la altura, pero así como el que tiene miedo grita, empecé a manejar mis emociones para descargalas en un papel en blanco y luego publicarlas. Comencé mi vida literaria con la novela "Tierra de señores". Luego de tantos meses de trabajo, he dado vida a mi segunda novela: "Desde el fondo de mí", publicada con la editorial: Sultana del Lago. Leo y escribo; eso es todo.

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